Triatleta “Up In the Air”

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A estas alturas de mi vida creo que he hecho todas las posibles “cagadas” en cuanto a aerolíneas se refiere. Bien es cierto que he acumulado un buen puñado de viajes en una variedad de motivos de viaje diversos, por lo que las probabilidades aumentan exponencialmente.

He viajado para competir con bicicleta, he viajado como estudiante con maletas correspondientes a enseres acumulados en un año, he viajado como buena pijina con mi caniche de cinco kilos en cabina, y por supuesto he viajado de turismo con mi familia.

La cagada máxima evidentemente es perder el vuelo y tener que comprar un billete nuevo. Esa también la he hecho. Decir tiene que era en mi primer vuelo como residente en Baleares con descuento y me dejé mi certificado de residente en casa por falta de costumbre.

Por cierto, ¿He mencionado que los triatletas tenemos la manía de llegar en el último momento al aeropuerto?

Es decir, si la facturación cierra cuarenta minutos antes, tu estás ahí cuarenta y dos minutos antes. No sé. Supongo se debe a querer entrenar. La noche anterior acabaste tan cansado por el entrenamiento de ese día que preferiste echarte a dormir antes que hacer la maleta; hiciste tus cálculos y dijiste:

“bah, mañana me da tiempo a prepararla. Me levanto temprano, hago tres horas de bici, una hora de carrera en transición, cinco mil metros de natación con técnica y palas y luego mientras me como un plátano meto cuatro cosas en la maleta”

Seguro que fue algo así. Y luego claro, cuarenta y dos minutos antes del cierre del vuelo, te das cuenta de que te has olvidado algo en casa y no hay margen de maniobra.

Llegas al mostrador, rebuscas en el bolso y….¡MIERDA!

¿Qué pasa?

¡Qué me he dejado la cartera en la mochila de nadar!

En fin. La historia de mi vida. Óscar jugándosela en el coche hacia casa para tratar de coger la cartera a tiempo mientras yo discutía con los empleados de la compañía. Al parecer, el certificado de residente con el permiso de conducir no sirve…

Cobra mención especial en esta historieta la jefa de Air Europa por su capacidad de solvencia y gestión de alternativas. Supongo que su pelo rubio platino, sus ojos azules de párpado fino con pestañas pequeñas bañadas en máscara de color negro y su tez blanquecina tuvieron algo que ver. A cada cultura hay que valorarla por sus pros y cons y, en el caso de gestión de problemas, los ingleses son más ágiles que el español que, o no se sale de las órdenes del libro o es un listillo que se quiere colar.

Al final Óscar llegó a tiempo con mi cartera en el Batmóvil y yo corrí por el aeropuerto con Emma en brazos (porque en este caso también viajaba con mi caniche), el portátil colgando del hombro, el bolso en plan bandolera, la chaqueta que se quería caer de mi antebrazo, el billete arrugándose en mi mano y las botas que no me permitían correr con el tobillo reactivo.

Pides disculpas a todo el mundo. Se te cae la cara de vergüenza al suelo disuelta en las gotas de sudor, todo para encontrar una fila de gente que aún esperaba por entrar al avión.

Finalmente llegas a tu asiento, rozas con el brazo una bandeja, se abre, la cierras; rozas con el culo la bandeja del otro asiento, se abre, la cierras…las bandejas de los aviones o no hay quien las abra o son hipersensibles.

“Armamos rampas, cerramos puertas y cross check”. 

“Buenas tardes, les habla el comandante Luis Herrero. La duración de este vuelo es de una hora desde el momento del despegue, volaremos a ocho mil metros de altura…bla bla…la temperatura en Madrid es de 11 grados centígrados….bla bla…Good evening, ssshrifghing Luis Herrero, the time of this flight is fgrietngully that grifelong writhgnskting….Madrid…”

Pero oye, qué voz tan calmada. Tan masculina. Tan carrasposa. Qué sensación de tranquilidad volando.

Lo mejor, las nubes. Había la perfecta proporción de nubes y claros para admirar la perspectiva del paisaje desde la altura, cada vez más pequeño, junto con las enormes bolas de algodón que flotan en el cielo. Tan blancas, tan bonitas. Quién fuera dibujo animado para ir saltando de una a otra…

El Diario de Marta Jonez

Bridget-Jones

Hacía tiempo que no escribía en mi blog. Principalmente por dos motivos aleatorios; uno, habían empezado a pagarme por escribir en otros sitios, y dos, me aburrí de tratar de vender la idea de triatleta ejemplar. Posts explicando los buenos resultados y posts justificando los malos. Una pobre autobiografía para tratar de justificar patrocinadores.

No voy a vender que soy una triatleta ejemplar porque más bien soy todo lo contrario. Más bien me siento al estilo de Bridget Jones.

Peso: 1225 kilos.

Cigarrillos Chocolates: 1 de cereales rellenos

Alcohol: 1 copita de vino tinto con corcho (nunca compres el abre-botellas más barato de los chinos)

Sexo: jejeje

Sesiones de entrenamiento esta semana: 4

Y en vez de encontrarme muerta en mi apartamento siendo devorada por pastores alemanes me encontrarán con cinco galgos adoptados.

En fin, cumplir 28 años a mi es algo que me afectó muchísimo. La crisis más grande de mi vida después de que los Backstreet Boys se separasen…Porque te das cuenta de que la frase de “cuando me haga mayor quiero ser…” se acaba de cumplir y no estás precisamente en el punto en el que te imaginaste.

No tienes un chalet con un jardín zen, ni un deportivo descapotable aparcado en el garaje.

Por otro lado, tengo una formación académica bastante buena que estaba empezando a caducar. Resulta que ahora o tienes un máster o tienes una amplia experiencia. Así que, sin máster y sin experiencia, no te contratan en ningún lado. Por lo que, decidí ponerme manos a la obra.

Conseguí dos trabajos. Resulta que en las generaciones de ahora necesitas dos medios trabajos para tener un sueldo entero. Me mudé a un barrio con chalets modernos y descapotables…solo que sigo sin poseer ninguno de ellos…

Y tengo un plan.

Un plan que espero compartir con vosotros, no porque tenga que justificar resultados sino porque pertenezco a una generación que padece de egocentrismo virtual.

Sorteo Megapack+Inscripción Garmin BCN Tri

Se acerca el final de temporada y muchos estaréis pensando en cuál triatlón podría ser el broche perfecto para despedirla con buen sabor de boca. Te propongo un plan, el Garmin Barcelona de triatlón y te doy la posibilidad de entrar en un sorteo para una inscripción gratis con un Megapack, que consiste de un lote de equipación con maillot, camiseta técnica de running y gorro de natación, el cuál te enviaremos a casa a finales de septiembre.

¿Cómo puedes participar? Muy fácil. Simplemente tienes que responderme a esta pregunta:

“¿Cuál será la marca que conseguirá el ganador de la Garmin Barcelona Triathlon?”

Entre las respuestas recibidas en mi blog de aquellos que además sean seguidores de Garmin en:

http://garmin.blogs.com/iberia/ y https://es-es.facebook.com/GarminIberia

Sortearé el Megapack que incluye la inscripción gratis y te lo enviaremos a tu domicilio la semana previa al triatlón.

¡Tienes hasta el 26 de septiembre para participar ya que el triatlón es el 6 de octubre!

Bronce Cto. España Élite Distancia Olímpica

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En diez años he hecho muchas cosas. Hace diez años fuí bronce en un Campeonato de España de triatlón élite distancia olímpica con diecisiete años. En estos años he conseguido más medallas, pero también graduarme en ciencias de la comunicación por la universidad de Nueva York, iniciar otras dos carreras en Biología y Psicología, hacer un curso de fotografía, trabajar en una agencia de medios, trabajar como profesora particular, viajar de mochilera, viajar de hotelazo, salir de bares, salir de discotecas, conocer a gente, no parar quieta, hacer la fotosíntesis en el sofá, engordar, adelgazar, aprender a cocinar, aprender mucho, equivocarme más, caerme, levantarme y perderme en la divagación de mis propias emociones. La vida es eso, experimentar, sentir, saborear y, si algo te gusta, repetir.

Ayer repetí.

Nadé a gusto, más a corde con mis entrenamientos, en el grupo de cabeza con Carolina más alante en solitario. Después volví a fallar en mi punto débil, que curiosamente es el fácil para las demás, pero a mi me cuesta, que es no perder el grupo en la transición. Así pues, al subir en la bici, fallé con los pedales perdiendo valiosos segundos y rodando en tierra de nadie con Sara Pérez, hasta que una valiente Ana López sacó a relucir su experiencia como ciclista animando la higuera hasta enganchar -de nuevo- con cabeza de carrera.

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Después de ahí, aquello fue un rodaje por las calles de Los Alcázares con varios intentos de escapadas y palos. Lo cual no es ni bueno ni malo, simplemente una situación de carrera que puede darse cuando existe el drafting, igual que ocurre en ciclismo.

Y nos bajamos a correr. Quizás el deporte menos táctico de los tres en el triatlón, aquí es tu capacidad de sufrimiento y lo bien que lleves las piernas de entrenadas. Aquí no hay golpes ni lucha por la estela de los pies en el agua, no hay un vehículo que mover con su correspondiente habilidad ni hay tácticas ciclistas. En el peor de los casos llegas al sprint con alguien tras un tira y afloja de ritmos, pero, eso es algo que ocurre pocas veces. Aquí no suele haber misterio: tanto corres entrenando, tanto corres compitiendo.

En mi caso, acusé el parón de la semana penúltima al campeonato por experimentar un gran bajón físico tras probar a ser vegetariana este mes de agosto, algo que pudo verse en el Grand Prix de Sartrouville. Esta semana traté de recuperarme y, si bien estoy contenta con mi resultado, en la carrera sentí las piernas pesadas y faltas de fuerza. Las que me ganaron, Ainoa, Ricarda (alemana) y Carolina, son competidoras a las que respeto deportivamente, pues ellas tienen más experiencia que yo en la élite internacional y están muy curtidas en todos los pequeños detalles que suman por lo que, cuando compites contra ellas, no puedes permitirte el lujo de despistarte.

Ha sido un año muy complicado por haber pasado desde diciembre hasta junio con una lesión en el hombro que llegó un momento que me molestaba para realizar cualquier movimiento, y estoy segura de que tanto mi entrenador, Iván Muñoz, como yo, habíamos ideado un estado de forma distinto para este campeonato, pero me alegro de que hayamos podido acumular un verano de buenos entrenamientos y ver que la mejora es posible.

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Quisiera agradecer el apoyo de aquellos que me han ayudado y animado pese a haber estado lesionada medio año: Iván, porque es un auténtico sensei; los compañeros de Mallorcatraining, porque aún entrenando bajo la lluvia en la pista de atletismo seguirán bromeando; a Evasión Running Mallorca,  por ayudarme a correr con las mejores zapatillas del mundo, Adidas (Gracias Carlos García) ; a Ciclos Bimont, por conseguirme una Orbea y por los entrenos de calidad de los martes; a Spiuk, porque en material de ciclismo son una pasada y se superan cada año; a Medilast Sport, por enseñar a mis piernas una nueva dimensión en cuanto a recuperación; a Jon de Bicimetrics, por el bike fit que me liberó la presión en el hombro y espalda; a mi familia, por decirme las cosas que no quiero escuchar pero que son necesarias oír; a mi novio y amigos, porque dirán lo que sea por hacerme sonreír; a Felipe Gutierrez, porque lleva desde que tengo doce años dándome pequeñas lecciones importantes y a Poca y Marta, por preocuparse de que no nos falte de nada en el Wild Wolf Cidade de Lugo Fluvial, que ganamos por equipos.

Concierto de Pablo Alborán

La vida debería ser como un concierto de Pablo Alborán…bueno literalmente, no, pero a ver si captáis mi idea. Hablo de los ideales. En la vida hay que tener ideales y parte de ellos deben ser románticos. ¿Por qué? Enamórate y lo entenderás.

Uno debe aspirar a ser capaz de cantar las emociones hasta que le llamen “loco” y no flaquear en el intento, porque es en la locura dónde ocurre la magia, dónde uno se sale de la cuadrícula de lo que marca la vergüenza y el sentido del ridículo y es ahí cuando uno empieza a sentir que se abre al mundo, se empapa de él y se siente vivo. Uno debería levantarse todas las mañanas de la misma forma que la mañana tras el concierto, con la miel en los labios pidiendo más.

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Que te venga un hombre en condiciones, con presencia, con su pelito bien cortado y peinadito hacia arriba, la barbita cuidada de tres días, una camiseta de icono original bien planchada, unos vaqueros marrones a juego con el castaño de su pelo y unas converse, a tocarte la guitarra española agarrándola con unos brazos fuertes, y cantarte con arte y dulzura palabras que hablan de amor, hace que te enamores. Si luego ya te invita a cenar, te acerca la silla para que te sientes, te sirve una copa de vino tinto, te coge de las manos y te dice “No aguantaré sin tí, no hay forma de seguir, así” entonces te acabas de enamorar de Pablo Alborán. Pon un Pablo en tu vida.

Por supuesto que Pablo es parte de un negocio multimillonario. Lo que él hace en el escenario tiene que dar para el sueldo de mucha gente a su alrededor. Uno no se levanta así todas las mañanas rompiendo corazones por doquier sin el trabajo de un estilista detrás.

Su nombre artístico es aún más interesante. De nombre de pila Pablo Moreno de Alborán Ferrándiz (que vaya nombres se gastan en Andalucía),  Pablo Alborán es como un juego de letras (casi) especulares sonoras. Su nombre suena y combina tan bien como su voz con el pelo castaño y sus vaqueros marrones.

Físicamente podría considerarse el Ryan Gosling español y musicalmente, un futuro Luis Miguel. Uno no llega a sumar 30 discos de platino en Europa en poco más de dos años y acaparar un rango de edad femenino desde la niñez de aquellas que cantan en el coche con sus madres hasta las que aún han bailado el chotis con sus maridos en el prado de fiestas este verano sin llevar de serie cierto talento musical antes que la discográfica comercial. En efecto, Pablo no sólo canta, sino que toca la guitarra, el piano, juega con la voz, baila y te versiona “La Vie En Rose” en francés con un acento más que aceptable. Y es que Pablo -encima- tiene raíces francesas. Ya sé, mujer, que ya te lo estás imaginando en un café de París.

Agradecí la puntualidad del concierto. A las diez en punto. Para una chica madrileña como yo, curtida en conciertos, como en el de los Backstreet Boys haciendo cola cuatro horas antes para entrar y después esperando cuarenta minutos de retraso, es de agradecer. Dos horas de espectáculo en directo bien elaborado, cercano al público, sin grandes florituras porque no va con su estilo pero intenso. Es de esos artistas sólidos que el panorama español musical necesita y que tienen mucho que aportar.

Ganar Dinero en Internet

Michael Phelps fotografiado por Annie Leibowitz para un anuncio de Louis Vuitton. La antítesis de este post.

Inexorable. Qué bella palabra. Significa inevitable. Pero suena mejor. De inexorable crecimiento podríamos describir los negocios en internet. O mejor dicho, los e-negocios. E-business.

A ver, ¿Quién no quiere ganar dinero con el mínimo esfuerzo? Pues ahí yace la magia de internet. Se trata de un universo paralelo al real, aunque siendo virtual es más palpable que la constelación de Vulpécula de la cuál no has oído hablar nunca y que significa Zorra o Raposilla. Ya sabes, un nuevo insulto. “¡Vulpécula! ¡Que eres una vulpécula!”

Que en primero de carrera de comunicaciones, en la asignatura Intro to Media 1.0 me explicasen los beneficios de internet como fuente de información está muy bien, pero a estas alturas del percal yo diseñaría una nueva asignatura que se denominase <<cómo hacerte millonario en un sólo click 3.0>>. Cómo trabajo para casa, analizaremos este video.

http://vube.com/Espaiderman/0cs6h68q1I/L/vote?t=s

Empieza bien, con un temazo de Will Smith, “Gettin´Jiggy Wit It”, el cuál conozco muy bien porque cuando estaba en 2º de la ESO hicimos un baile para el Concurso de Talentos con compañeras del colegio y aún recuerdo unos pasos. Vale, habéis captado mi atención nostálgica. Y ahora me sacáis a Spiderman entrando con una maleta en un hotel. Esto promete alguna risa que otra, aunque sólo sea por ser ridículamente malo el video. Entra en escena Batman. Batman y Spiderman se reencuentran y mantienen un romance en la playa que ni en el comienzo de la película de Grease. Salen los créditos y dicen: “Justin Bieber, si estás leyendo esto, TE QUIEROHHH”.

Pues si votas esto estás contribuyendo a que ganen $10.000. Analicemos costes de producción:

- 2 canciones, sin pagar derechos de autor.

- Tres amigos, uno de ellos que trabaje en un hotel.

- Dos disfraces. NOTA: ANONIMATO.

- iPhone 4. Esto ya encarece el precio. A no ser que te lo haya regalado la compañía por solicitar portabilidad. O que lo hayas robado y liberado.

- Software edición de vídeos Sony Vegas Pro 12, que seguro puedes descargar gratis en la web de Softonic.

- Internet. Gratis si es con Wifi de algún sitio.

Por si no habeis captado la idea aún…que te escondes tras una máscara, haces el mongui, consigues que te voten en internet y ganas dinero. Si encima te atreves a poner tu propia cara a la vista y tienes algo de talento, como esta tipa, quizás te conviertas en el próximo Justin Bieber.

http://vube.com/msxjeni/NZ3IuzJtHH?t=s

Hasta hace unos años, un músico tenía que conseguir que una discográfica escuchase su pista y se la comprase para empezar su carrera profesional. Un escritor tenía que conseguir que una editorial le leyese la novela y se la comprase. Un periodista, que un periódico le comprase la historia. Un fotógrafo, lo mismo. Hoy en día, no. Basta con subir un video en Youtube o publicar algo en tu blog. Es gratis, y, si te atreves a diseñar tu propia página web, puedes hasta hacer de tu opinión subjetiva, una legítima. Puedes vender tus creaciones caseras artísticas de papel de periódico reciclado por internet y montar tu propio negocio. Puedes hacerte fotos, retocarlas con Instagram y pasar por modelo, conseguir seguidores en Twitter y crear tu propio valor añadido al cual querrán asociarse marcas y ganar dinero.

Antes, para ser una celebrity, tenías que hacerte fotografías analógicas con algún director de cine en algún bareto de Nueva York. Si la foto te la hacía Andy Warhol y salías junto a Woody Allen, posiblemente estés leyendo este post desde tu cama ovalada con sábanas de seda en tu penthouse de la quinta avenida con vistas a Central Park. Hoy en día basta con ser originalmente activo en Twitter y publicar #tunicho para hacerte famoso.

¿Tienes internet y aún te quejas del paro?

Copa del Mundo de Tiszaujvaros

20130812-171457.jpg“Maldito Karma” es el libro que he empezado a leer recientemente. Debería haberlo sabido; detectar las señales y hacer caso a mi sentido arácnido que nunca me falla. Lo de los 38’5 grados de fiebre, los cinco paquetes de kleenex y los vuelos cancelados y reembolsados deberían haberme bastado. Pero no. Esa pequeña parte de ti llamada Esperanza lo sigue intentando. Maldita Esperanza. “Insert Coin” me dice. Pues tu vas e insertas la tarjeta, que no la moneda. Otro billete de un día para otro. Venga, y entre medias a invernar en la cama a ver si me baja la fiebre a tiempo. Llegamos a Tiszaujvaros, “Tiszy” para el resto del propósito de este post, la noche del jueves habiéndonos perdido el briefing, lo que te condena a perder tu posición en el ranking y salir la última en el triatlón. A Óscar le fracturaron el cuadro en el viaje. Una Cervélo desterrada al cuarto trastero, así como si no costase 5000 euros el cuadro solo. Maldito Karma.

Llega el viernes; momento de reactivar el cuerpo tras tres días de letargo enfermizo. Hmmm, esa extraña sensación de recalentamiento de motor al final del entrenamiento no es buena señal pero habrá que tirar con lo que se tenga.
Sábado por la mañana y me levanto con mejores energías y un hambre insaciable llegando a ser ansioso, lo que tampoco es bueno. No me gusta Hungría para comer; todas las bebidas son carbonatadas, artificiales, la fruta escasa, el pan demasiado blanco, salchichas y demás embutidacos a manta y ni rastro de unas míseras almendritas. Últimamente estoy muy concienciada con la nutrición y no acidificar el cuerpo ni llenarlo de toxinas, pero algo habrá que comer.
Cuatro horas antes del triatlón corrí 15′ muy suaves para activar el cuerpo que estaba atontado en la cama del hotel. Otros 20′ de bici una hora antes del triatlón, preparar Boxes, un poco de gomas, 150m nadados en una esquinita del estanque mientras nadaban las de la semifinal 1 y a cámara de llamadas. Como me perdí el briefing, soy la antepenúltima en escoger sitio en el pontón, así que no queda más remedio que escoger el libre del centro y capear la lucha.
20130812-171526.jpgBocinazo y reacciono rápido. Doy mis primeras brazadas a la par que las de mi lado pero unos metros más y éstas empiezan a quedarse atrás. Llegamos a la primera boya y veo a un grupito muy reducido de cuatro delante, estando yo unos pocos metros más atrás tirando del grupo. Me veo con ritmo para engancharles, pero nos cerramos con tres boyas a la izquierda y empieza el festival de boxeo. Brazos voladores que te enganchan para atrás, cuerpos que trepan por tus piernas y te hunden bajo la superficie con el miedo de no saber cuántos segundos tardarás en volver a respirar. Tú también enganchas a alguna que otra para intentar pasarla por encima, sólo faltaba que fueras tu de mojigata. Tratas de abrirte por el exterior del grupo. Vuelves a meterte a pies de las australianas con sus bañadores verdes y amarillos. Más brazadas-gancho. Se me llenan las gafas de agua y aún me quedan dos vueltas a este estanque. No me está gustando nada esta natación y solo quiero acabarla ya. He perdido el ritmo, la colocación del cuerpo y posiciones. Me falta mucha fuerza para ser competitiva y solvente en estos combates de boxeo.

En la bici nos ponemos de acuerdo varias para ir a relevos y enganchamos al grupo grande. Eolo estaba juguetón hoy. La situación en la T2 es de un grupo de cabeza de 5 chicas y después el mío, del cual nos disputaríamos las 9 plazas restantes. Realmente confiaba en mi carrera a pie que está mejorando y reconozco a chicas que ya había ganado en Palamos. Sin embargo, no me encuentro bien corriendo, con la garganta inflamada aún. Marcho en 15 posición y se que se clasifican las 14 de cada semifinal más las 2 siguientes más rápidas, pero leo mi dorsal en la pizarra de penalizadas. 58. Estupendo Marta, y sabes que es por colocar mal la bici en la T2, porque tú siempre la colocas del sillín y esta vez había que hacerlo del manillar, y la colocaste mal. Dejo la penalización para el final de la carrera, a 100m de meta. 10″ parada más alguno que se le antojó al juez poniéndome el brazo por si se me ocurría salir lanzada. Veo a una argentina adelantarme entrando ella en 16 posición y yo 17. La argentina entró en la final y yo me quede fuera. Tampoco me martiricé mucho, entrar de chiripa no tiene mérito cuando el rendimiento ha sido pobre. Además, me pican los ojos, los tengo rojos y noto que sale humillo del motor, lo que me recuerda que aún no me he recuperado del trancazo y tengo un hambre insaciable.
Maldito el Karma, malito el cuerpo y desgraciada la actitud. El deporte de alta competicion es así.

Me alegro por Cesc Godoy, que hemos compartido viajes en competiciones de junior y ayer hizo segundo en la final tras una gran actitud competitiva luchando todo el triatlón.

Ironman 70.3 PRO Triathlete

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